Hard time for being housekeeper
by Aitor ~ November 14th, 2008Ya me daba a mi en la nariz que de esta semana no pasaba, y ya me estaba extrañando que tardase tanto.
El Lunes me tocaron los cojones por estar tranquilamente tomándome una manzanilla y leyendo un libro cuando habían pasado 5 minutos de mi hora de entrada, cuando siempre he empezado a trabajar cuando me ha salido de la punta del higo. Obviamente, y después de discutir a voz en grito delante de todos los clientes (me encanta :)), la mandé literalmente a tomar por culo, no una sino dos veces.
El Miércoles intentaron no dejarme currar con la excusa de que me lo había asignado (sin avisar siquiera) como día libre. Por mis cojones curré, obviamente sin el consentimiento y con una nueva discusión en la recepción del albergue con la pelele manager (hay que ver qué inútil que es).
El Jueves (ayer) ya tomó cartas en el asunto el general manager (ya tardaba también, porque la gilipollas de la otra manager no me dura ni medio asalto) dejándome una nota en la recepción de que quería hablar conmigo antes de empezar a trabajar. Yo me fui a currar y no le vi durante todo el día.
Pero hoy ya sí que estaba esperándome a la entrada con un sobrecito y una carta dentro. Como no me pillaba de sorpresa, yo ya llevaba mi respuesta preparada y como lo que (¡he decidido!) es que me gusta la marcha, le he dicho que no se la cogía y que me la mandase a casa, sabiendo que no tienen mi dirección ni de dónde sacarla. En el tira y afloja de la discusión, en recepción y delante de gente, por supuesto, le he cogido la carta sabiendo de antemano que no era de despido sino conminándome a una reunión disciplinaria y que hasta entonces estaría suspendido de empleo, pero no de sueldo. ¡Una reunión en un despacho! ¡Pero si era lo que llevaba buscando desde hace tiempo! Mis sueños húmedos se hacen realidad.
Ya sé que la gente disfruta con muy diferentes cosas y actividades pero yo, sinceramente, me la pone durísima hacer este tipo de cosas. Discutir con jefes, utilizar la retórica, llevar la demagogia hasta sus más sutiles extremos y sobre todo con gente que son puros ignorantes pero que se creen simplemente superiores por tener un título más que tú, una posición más alta o “tener como idioma materno una lengua de bastardos”. Eso me pone. Y más cuando el trabajo te importa una puta mierda.
Ahora solo me queda mirar unas cuantas palabras en el diccionario y aprendérmelas bien antes de la reunión, que creo que es el Martes.
Me siento eufórico porque, de verdad, desde hace tiempo es lo único que realmente me divierte. Esa mezcla de miedo, adrenalina, tensión y agilidad mental.

